Sepultureros mediáticos

Señores asambleístas:

Cuando esto ocurría en otros países, me parecía difícil que en el mío podría suceder lo mismo algún día. Pero pasó y esa es la razón por la que les escribo, así no lean.

Soy periodista de un medio de comunicación de la Patria que deciden, hacen, deshacen y se burlan. Tienen razón: pueden, pero no deben.

A  nosotros los comunicadores no nos eligen ustedes, nos elige la audiencia y eso se debe a la calidad de nuestro trabajo.

Estoy para servir a la ciudadanía, no a los partidos y movimientos políticos por los que pelean con el fin de conseguir una mayoría absoluta que respalde la propuesta de sus absurdas leyes que no son elaboradas de forma independiente, tampoco por el bienestar colectivo; sino que tratan mediante las mismas obtener el control de lo que aún no han podido vencer: la prensa.

Convencida de que ese es el motivo del por qué nuestra presencia les estorba, me atrevo a denunciar que una vez más, ustedes son cómplices de quienes malgastan el poder para favorecerse así mismo ¿No era eso lo que criticaban y repetían constantemente al recorrer las calles cuando se anunciaban comicios electorales? Sí, ahora velan por proteger su imagen y sus intereses, amordazan los procesos comunicacionales y atentan contra la libertad de información a la que tenemos derecho los ecuatorianos por mandato constitucional.

No gobiernan ustedes sólo para sus votantes, tampoco yo informo sólo a quienes consumen los medios privados. Además, trabajo más de las ocho horas, casi 26 días al mes, no tengo un horario o agenda fija y no gano ni el 30% de lo que registra su rol de pagos 12 veces al año. No me quejo, añado. Soy feliz.

Los medios públicos son también responsabilidad del Gobierno, el mismo que ustedes mediante políticas absurdas socapan y como tal, ha sido el principal causante de evidentes casos de manipulación y partidismo informativo. Pero déjenme recordarles una cosa: estos periódicos, radios y canales de televisión no les pertenecen, pues tienen 14 millones de dueños; y como legisladores junto al presidente de la República, ustedes son uno solo de ellos, como todos.

¿Se olvidaron acaso que para llegar al poder que ejercen necesitaron de esos mismos medios de comunicación que ahora quieren controlar? Por supuesto, ustedes saben de la capacidad de convocatoria y de persuasión que las palabras poseen, pero capaz ya se les olvidó el valor que tiene libre información.

Finalmente (y aunque no les importe), con la actitud de hoy en el debate de la Ley de Comunicación que lleva postergándose más de cuatro años, mi voto para el 90% de ustedes no existe. No porque su intención sea bloquear mi trabajo, sino porque simplemente no quiero ser partícipe de sus decisiones y consensos que provienen de un Gobierno autoritario.

Los periodistas de cualquier manera buscaremos la forma de seguir dando a nuestros lectores a través de los medios, una herramienta más de control hacia ustedes que son quienes cometen más errores democráticos, sinvergüenza.

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  1. Gustavo Cevallos
    27 julio 2012 en 8:49 AM

    Un 5% del espacio de prensa debería ser liberado a la opinión contraria de un medio para equilibrar el abuso de los medios así tendrían mas legitimidad de hablar de libertad de opinión pero menos poder, no olvidemos que hace pocos años abiertamente se hacían llamar. El cuarto poder del estado

  2. 9 noviembre 2012 en 7:53 PM

    La vaca no se acuerda de cuando era ternero…

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